Organismos No Gubernamentales (ONGs), promotores del Desarrollo Económico Local?

El Desarrollo Económico Local (DEL) surge como respuesta a los procesos de globalización y a una etapa de elevados niveles de competitividad en el desarrollo del capitalismo. Este nuevo y revolucionario paradigma pregona un desarrollo endógeno, basado en una eficiente densidad institucional y en una apropiación de la visión del desarrollo por parte de los actores locales. Es decir, este paradigma explica como el desarrollo de las localidades se logra a través de la sinergia creada por la concertación social y la voluntad sus propios actores.

Uno de los problemas de las agencias de cooperación es el papel entre el humanismo total, tradicional y neutralidad política, y perseguir el objetivo del desarrollo. A partir de esto se derivan 2 corrientes que se diferencian en términos políticos.

Asistencia para el alivio: Ejercicio mecánico de los proyectos mientras las verdaderas raíces del problema continúan intactas, como la inequidad entre el acceso a recursos, tierras y  educación.

Aquellos de asistencia para el  desarrollo: que afirman que no tiene sentido que se pretenda aliviar una  situación de emergencia y se haga caso omiso a las causas que generan la situación, si no es posible resolverlos al menos darlos a conocer mediante los implicados, y por tanto se toma en cuenta la importancia de los procesos participativos para el desarrollo y el llamado empoderamiento.

En este escenario, la cooperación canalizada a través de Organismos No Gubernamentales representa una ayuda vital para el empoderamiento de los actores locales. En Nicaragua, los instrumentos jurídicos que permiten la creación y desempeño de estos organismos son por orden de importancia: Constitución Política de Nicaragua, Ley General sobre Personas  Jurídicas sin Fines de Lucro (Ley 147), Ley de Participación Ciudadana; y leyes relacionadas con el ámbito Laboral y Tributario.

En países como Nicaragua, con grave situación de pobreza y desigualdad, y además con niveles elevados de deuda pública; la cooperación externa proporciona un tipo de ayuda vital para la lucha contra la pobreza y la exclusión de la mayoría de la población. Esto se debe a que proporcionan recursos adicionales –con los cuales no cuenta el estado, ni daría el sector privado– para reducir presión sobre diversas problemáticas socio-económicas.

El registro histórico del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) compilado en la siguientes tabla y gráfica, muestra que la cooperación de las ONGs está principalmente dirigida hacia programas sociales con un promedio de participación para el período 1990-2009 de 71.8%, lo cual se traduce en US$1,252.5 millones de un total de US$1,745.0 millones ejecutados en dicho período. Nicaragua cuenta con un registro de 668 Organismos No Gubernamentales (ONGs) provenientes de 50 países, de los cuales el 66% son de origen nicaragüense y estadounidense y nicaragüense.

La cooperación facilitada por estos organismos y registrada en el Sistema de Información de los ONGs del MINREX suma US$1,745 millones durante el período 1990-2009, destinado a 6 sectores que son los siguientes en orden de importancia:

i.El 71.8% fue destinado al sector social, o sea US$1,253 millones, que se concentra principalmente en garantizar la sobrevivencia de la población en zonas rurales del trópico seco, suministro de agua potable y saneamiento ambiental, capacitación laboral a jóvenes con discapacidad, mejoramiento de las condiciones educativas, capacitación técnica a jóvenes en desventaja social, becas y carreras técnicas para jóvenes, educación para niños pobres, fortalecimiento institucional de la universidades de la Costa Caribe, atención y prevención del VIH/SIDA en la Costa Caribe, fortalecimiento del proceso de autonomía de los habitantes de la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), salud sexual y reproductiva de jóvenes y adolescentes, campaña contra la violencia sexual, atención a niños huérfanos abandonados, facilitar el acceso a los servicios de salud básica, construcción de albergues para pacientes afectados por la tuberculosis y leishmaniosis, construcción de asentamientos y rehabilitación de infraestructura a población afectada por huracanes y erupciones volcánicas, y promoción de la equidad de género.

ii. El 10.7% fue dirigido al apoyo del sector productivo, o sea US$187 millones que se orientan hacia al mejoramiento de las capacidades productivas agrarias incluyendo maquinaria y equipos, promoción de la participación de la población comunitaria para lograr una vida sostenible, el fomento de cooperativas agrarias ecológicamente rentables, capacitación de adultos en producción y comercialización, proyectos de desarrollo económico local para grupos vulnerables, elevar la competitividad y gerencia de las MYPIMES, comercialización de productos orgánicos, producción de granos básicos para fomentar la seguridad alimentaria,  manejo de los recursos naturales, concesión de crédito a familias rurales, e innovación en cadenas de valor de café.

iii. El 9.0% ha sido distribuido en el sector financiero, o sea US$156 millones que propician proyectos tales como fortalecer las capacidades de gestión local del riesgo, consolidar la economía popular asociativa y autogestionaria, comprar de terrenos y construcción de viviendas, transferencia tecnológica, desarrollo de la economía forestal, y entrega de crédito rural para actividades agrícolas y almacenamiento de granos.

iv. El 6.4% fue asignado al fortalecimiento institucional y a la gobernabilidad, o sea US$113 millones para el desarrollo de actividades de promoción de la participación ciudadana, capacitación en materia de legislación laboral y derechos ciudadanos, fortalecimiento organizativo de la negociación colectiva, y conocimiento y apropiación del Código de la Niñez y la Adolescencia.

v. El 1.7% fue canalizado a la infraestructura económica, o sea US$29 millones que apoyan la promoción de la energía solar en comunidades rurales, mejorar el servicio de agua potable y saneamiento, construcción de letrinas en comunidades afectadas por huracanes, y construcción de caminos para la producción y la comercialización.

vi. El 0.5% correspondió a varios sectores, o sea US$8 millones para el fomento de la educación primaria y la salud preventiva, el mejoramiento del nivel de vida de poblaciones indígenas, protección de los bosques tropicales y adaptación al cambio climático, y formación de brigadas de voluntarios para ejecutar proyectos de desarrollo comunitario.

A pesar que estos organismos se rigen bajo las normas de Cancilleria (MINREX), realmente no existe un mecanismo regulatorio que haya analizado a profundidad las actividades y logros de estas organizaciones en Nicaragua. Ante la falta de este tipo de evaluación, cualquier valoración tiene un alto grado subjetividad. No obstante, tomando en cuenta el pobre acervo de virtudes que caracterizan a la personalidad humana, se deducen muchos posibles aspectos negativos vinculados a este tipo de cooperación. Para ver un detalle más técnico de estos aspectos, leer: Mendoza, Rene; Kuhnekath, Klaus Ayuda externa: ¿reduce o produce pobreza? Una aproximación conceptual a los estudios de impacto.

Dentro de estos aspectos se pueden resaltar: que los trabajadores de muchas ONGs vean sus actividades sólo como una fuente de ingresos y no como actividades que empoderen a actores locales (y se mantengan las condiciones deprimidas para dar continuidad a los salarios), que los proyectos se ejecuten en la base de indicadores específicos y estrechos y no se analice a profundidad el contexto y el impacto que dicho proyecto conlleve en el largo plazo, que estos recursos se vean como una forma de reducir el pago de impuestos por parte de los fondeadores internacionales, y que los proyectos no se ejecuten en zonas verdaderamente deprimidas y lleguen a personas que los necesitan menos (esto sucede particularmente en algunas ONGs que proporcionan crédito; cuando estos créditos son dirigidos para financiar actividades personales de sus directores).

Además la mayor ejecución de proyectos de carácter nacional y departamental implica una disminución del protagonismo de los actores locales. Es decir, las alternativas, coordinación, responsabilidades y decisiones se determinan en un entorno ajeno a las condiciones, valores y visiones locales; lo cual resta efectividad a la ejecución de la cooperación. Adicionalmente, el principal problema para valorar correctamente el cambio que logran los proyectos de cooperación es que estos programas usan indicadores de efectividad para medir los cambios producidos por los proyectos, y no indicadores de impacto.

Los diversos proyectos impulsados por estas ONGs se caracterizan por la búsqueda de objetivos comunes entre ellas a pesar de las diferencias sectoriales de las mismas, pero en general carecen de eficiencia en sus unidades ejecutoras por lo que su participación en los distintos territorios no garantiza resultados a largo plazo. Aunque muchos programas producen cambios benéficos en el corto plazo, en lo referente a las metas de largo plazo, no se observan cambios sostenibles generados por la intervención, que incluyen no sólo los planeados y deseados, sino los no intentados y los inesperados.

Aunque el impacto de la ayuda es generalmente positivo en el corto plazo, en realidad no termina por resolver los problemas fundamentales que limitan el pleno desarrollo humano, principalmente porque el empoderamiento de los actores locales es limitado. La participación por parte de los afectados no debe limitarse a comunicar sus problemas sino también a plantear alternativas propias para solucionarlos. Lo que existe en muchas zonas, principalmente rurales, es una ayuda asistencialista y no una cooperación que implique obrar conjuntamente: actores comunitarios, gobiernos, organismos de cooperación; una sinergia de abajo hacia arriba y no al contrario como tradicionalmente se ha trabajado, de forma centralizada.

Como se ha enfatizado anteriormente, a pesar de que estos programas proporcionan cierto nivel de alivio de los problemas, estas no tienen un impacto verdaderamente observable debido a que crean cierto nivel de dependencia y proporcionan un nivel de bienestar a corto plazo mientras la ayuda permanezca en el territorio. La cooperación hacia el sector social para incidir verdaderamente en el desarrollo, no solamente debe aliviar una situación de emergencia sino que tiene que solucionar las causas –raíces– que generan esta situación.

Finalmente, no sólo se deben de modificar los sectores prioritarios de esta cooperación, para dirigir más recursos a espacios estructurales como el productivo y el de infraestructura económica, y así reducir la dependencia de esta ayuda en el largo plazo; sino que se debe de crear una institución especializada que regule de una forma adecuada las actividades de estos valiosos organismos. Más que un mecanismo de regulación, esta institución debe de ser un observatorio sectorial que valore los resultados obtenidos y retroalimente la ejecución de proyectos. Todo esto con el fin de mejorar el impacto que esta cooperación tiene sobre el bienestar de los nicaragüenses más empobrecidos.

LA INFLACIÓN IMPORTADA

Indiscutiblemente el crecimiento de la economía nicaragüense reside en el esfuerzo exportador, como desde un principio fue diseñado nuestro actual modelo económico. Por lo tanto, existe un consenso acerca de que el pobre desempeño de nuestro pib exportador es la principal causa de nuestro pobre dinamismo económico.  Es decir, el crecimiento de nuestra producción exportable no ha podido equipararse al crecimiento de nuestro consumo importado, debilitando peligrosamente nuestro mercado de consumo interno. Para una corta lectura actual de este tema, y de su importancia, ver: http://www.facebook.com/home.php?#!/notes/adolfo-jose-acevedo-vogl/te-interesa-la-juventud-pero-no-te-interesa-la-economia/142844332397827

No obstante, el propósito de esta entrada es describir aun otro problema derivado de nuestro sesgo pro-importador, la inflación importada. Este tema es también de vital importancia en nuestra coyuntura socio-económica, al ser Nicaragua una economía “pequeña y abierta”[1] debilitada constantemente por shocks externos que deterioran el poder adquisitivo de los nicaragüenses más pobres. La inflación importada no es nada más que una causa de inestabilidad financiera provocada por el alza en los precios de nuestras importaciones. Esta inflación esta mayormente influenciada por el porcentaje de bienes y servicios que importamos de cada uno de nuestros socios comerciales, la inflación interna de cada uno de estos países, y los cambios en los tipos de cambio de cada uno de estos países en relación con una divisa internacional (US$).

Este tipo de inflación no puede ser contenida por nuestra autoridad monetaria a través de Operaciones de Mercado Abierto (OMAs) o a través de cualquier restricción del Medio Circulante. La inflación importada esta estimulada por un régimen cambiario obsoleto en el largo plazo que promueve el consumo de bienes y servicios importados; creando en el largo plazo una brecha comercial recurrentemente negativa.

A continuación se realizará la aproximación de un cálculo sencillo de la inflación importada de Nicaragua en el año 2008. Se escoge este año porque además de ser un año pre-crisis, fue un año de alta inflación (13.8%). Cabe señalar que la información sobre las importaciones presentada por el Banco Central de Nicaragua (BCN) es limitada, ya que en algunos casos presenta datos agregados de sus socios comerciales. En este sentido se debe de tomar en cuenta que para estimar la inflación importada de Asia sólo se tomaron en cuenta la inflación y el tipo de cambio de nuestros dos principales socios comerciales de dicha región, como lo son Taiwán y Japón. Además, en el año 2008 aproximadamente ¾ partes de las importaciones provenientes del Resto de America Latina y el Caribe corresponden a petróleo, combustibles y lubricantes importados de Venezuela, por lo que se usaron solamente datos de Venezuela y de Brasil en el cálculo.

El cálculo se presenta en la siguiente tabla:

Como se puede observar en este cálculo aproximado, la inflación importada en 2008 fue de 12.1%; y las importaciones que más contribuyeron a esta inflación fueron las provenientes de Venezuela, Taiwán, Japón y Costa Rica. Para saber qué tanto de esta inflación importada explicó la inflación total de 13.8% multiplicamos la inflación importada por el cociente M/PIB. En este caso dicho cociente es 0.836, o sea que las importaciones representaron el 83.6% del PIB en el año seleccionado. Así, obtenemos que la inflación importada participó con el 75% de la inflación total. Es decir, del alza general de precios de 13.8% que experimentamos en 2008, aproximadamente un 10.1% se debió a inflación importada!

Por consiguiente, la evidencia muestra que nuestra dependencia energética del petróleo  es la principal causa de la inestabilidad financiera transmitida a través de la inflación importada. En 2008 nuestra factura petrolera fue de US$1,000 millones, lo que representó el 16.0% del PIB nominal en ese año. Mientras generemos un 70% de la energía que consumimos a través de motores de bunker seguiremos peligrosamente vulnerables ante los precios internacionales del petróleo y sus derivados. El camino hacia una menor dependencia de los hidrocarburos requerirá de fuertes inversiones –algunas de las cuales ya se han iniciado, como cuantiosas inversiones en energía hidroeléctrica y eólica- pero también dependerá del ahorro que cada uno de nosotros logre concretar en su diario vivir. El consumismo energético y su presente crisis son parte del consumismo global que adormece a la conciencia humana y la aleja de su carácter espiritual.


[1] Representa tan sólo el 5% del PIB de Centroamérica y denota un Coeficiente de Apertura Comercial de 83% en 2009.

Venezuela, nuestro tercer destino comercial

A raíz del paralelo ideológico de ambos gobiernos y de sus excelentes relaciones diplomáticas, el comercio entre Nicaragua y Venezuela ha crecido enormemente, hasta representar nuestro tercer destino comercial, precedido por Centroamérica (2do) y Estados Unidos (1er). La diversificación de mercados de exportación es una buena noticia para la industria de agro-exportación nicaragüense, y en este sentido se debe de estimular y resaltar cualquier esfuerzo en esta dirección.

Nuestras exportaciones hacia la quinta economía más grande de America Latina se han elevado desde los US$2 millones a fines de 2006 hasta US$127 millones en el primer semestre de 2010. Así, en el período 2006-2010, las exportaciones hacia Venezuela han observado una tasa de crecimiento promedio anual de 182%. En 2009, Venezuela ya participaba con el 10% de nuestro mercado de exportación, apenas 2 puntos porcentuales por debajo de la Unión Europea (UE). Actualmente, el mercado venezolano ya desplazo a la UE como nuestro tercer destino comercial, destinándose alrededor del 13% de nuestras exportaciones para dicho mercado.

En el año 2009, el saldo negativo de nuestra balanza comercial con Venezuela fue de US$441.6 millones. Al mes de abril del presente año, nuestra balanza comercial con Venezuela es deficitaria en US$25.4 millones, principalmente por la importación de US$151.8 millones en concepto de petróleo, combustible y derivados.

En orden de importancia, los principales productos exportados hacia Venezuela son: Carne Bovina, Frijol, Azúcar, Leche, Ganado en pie, Café, Equipo de transporte, y Heno. Al mes de junio se han exportado  US$35 millones en la partida de carne bovina (51% de las exportaciones totales), lo que es una buena noticia para una actividad tan significativa en nuestra economía. A continuación se presenta un breve resumen de la importancia de la exportación de carne bovina, y su incursión en el mercado venezolano.

Exportación de Carne Bovina

Como los muestra la siguiente tabla, Nicaragua es el principal productor de carne bovina a nivel regional. Según el Banco Central de Nicaragua (BCN), el sector pecuario tiene una ponderación de 7.7% en el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE). Tomando en cuenta que el IMAE tiene una cobertura de 75% del Producto Interno Bruto (PIB); el sector pecuario, representado por la matanza de ganada vacuno y por la exportación de ganado en pie, cubren alrededor de 5.77% del PIB. Reconociendo el dinamismo de esta actividad en nuestra estructura económica, es importante conocer la reciente evolución de nuestras exportaciones de carne bovina hacia el mercado venezolano.

1 Nicaragua 90
2 Costa Rica 83
3 Panamá 68
4 Honduras 64
5 El Salvador 24
6 Belice 1.8
7 Guatemala n.d.
Miles de Toneladas Métricas, 2007
Fuente: FAO-STAT, Food and Agricultural commodities production

Nicaragua ha logrado acceder a un nuevo mercado para la exportación de carne bovina, representado por Venezuela. En Septiembre 2009 se concretó la primera orden de compra de 12,000 TM de carne. La segunda orden, de 18,000 TM se empezó a exportar a partir de octubre. La Cámara Nicaragüense de Plantas Exportadoras de Carne Bovina (Canicarne) estima que en 2009 el 70% de las exportaciones de este rubro se destinen al mercado venezolano.

Rafael Paniagua, Presidente de ALBANISA, afirmó en octubre del año pasado, ante medios de comunicación, que en los próximos años Venezuela construirá en nuestro país dos mataderos que procesarán carne de cerdo y carne bovina. Asimismo,  Solón Guerrero, Presidente de la Federación de Asociaciones Ganaderas de Nicaragua (Fagonic), indicó ante medios de prensa que en los próximos años la carne bovina de Nicaragua tendrá acceso a los mercados de Líbano, Siria y Jordania.